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Agenda y efemérides de la parroquia teatina “La Sagrada Familia” (47)

  • Los días 16, 17 y 18 de octubre en el Seminario Teatino mexicano, veinte catequistas de nuestra parroquia tuvieron su retiro para su formación continua, con el lema, “Ser catequista y hacer catequesis”, les acompañaron el Diácono Francisco Barrera, C. R., y el Padre Felipe de Jesús Romero, C. R., actual Prepósito Provincial.
  • El 16 de noviembre en nuestro Seminario Teatino de Atizapán se llevó a cabo la convivencia interparroquial con la presencia de feligreses de las distintas comunidades teatinas en México (Fátima, San Cayetano, La Malinche, Puebla, La Sagrada Familia e Instituto El Pedregal).
  • El día 29 de noviembre en nuestra Parroquia, de 8 de la mañana a las 6 de la tarde, tuvimos con nuestras doce comunidades parroquiales el retiro de Adviento.
  • El día 12 de diciembre, aproximadamente 200 niños de nuestra comunidad, harán su primera comunión.
  • El día 18 de diciembre nuestra comunidad con los niños de la catequesis y catequistas se llevará a cabo nuestra pastorela.
  • El día 27 de diciembre celebraremos nuestra fiesta parroquial.

Teatinas (47)

Teatinas, banner 47Las Religiosas Teatinas acabamos de celebrar 40 años de presencia en México. Cuarenta años que el Señor nos permite celebrar “caminando”, incansablemente, ilusionadamente, el camino que Úrsula marcó con amor.
Dice el Padre Gregorio Mateu en su libro, Sin más regla que el amor:

«El carisma teatino acoge la Palabra de Dios, no desde la pasividad, sino desde la fecundidad espiritual, desde la formación integral de la persona, desde la proyección del amor sin fronteras».

Como comunidad educativa que somos, nos recuerda así que nuestra vida se fundamenta y consolida en la Palabra Divina que ilumina el camino y reorienta la actividad apostólica, proyectando un futuro cada vez mejor. Las teatinas queremos “ser”, más que “hacer”, poniendo el acento en la vida misma, orientando el estilo humano, espiritual de cada una de las personas. Madre Úrsula Benincasa, Fundadora de las Religiosas Teatinas de la Inmaculada ConcepciónAsí, la figura humana-profética de Madre Úrsula, sigue siendo plenamente necesaria para la gente de hoy, que sabe escucharla. “Ella promovió la cultura de la solidaridad, de la justicia, de la entrega, de la santidad, del amor”. Su mensaje cuestionante y generoso sigue siendo plenamente válido. El mensaje que posee su vida, su doctrina y su carisma hoy, aquí, es una profunda vivencia espiritual, una rica interioridad, una gran disponibilidad para servir y ayudar a los demás desde el amor sin condiciones.
En Madre Úrsula, se distingue una fuerte exigencia consigo misma, siendo, por otra parte, amable con los demás, alegre, llena de vida, mística. Se aprecia en su vida el testimonio de unos años duros, densos, de excelente trabajo, saturados de ilusión. Con toda esta herencia, matizada con los aconteceres de estos tiempos, las Hijas de Madre Úrsula seguimos “pretendiendo” extender el reino de los cielos, cooperando con las familias en la educación, enseñanza y formación de sus hijos pequeños. Guardería de las Teatinas en LindavistaCon ese fin hemos abierto un Jardín Infantil con el nombre de “Úrsula Benincasa”. Nuestra misión en el Jardín, es

brindar ayuda y apoyo a los padres de familia en el cuidado y la educación de sus hijos. Queremos mantener vivo el Carisma de la Madre, que trabajó incansablemente por la educación y nos invita a trabajar incansablemente por la Infancia y Juventud.

La Visión que nos sirve de ideal, es

encontrar a Jesús en los niños y en ellos amarlo y servirlo. Para eso, procuramos crear un ambiente familiar y seguro, que favorezca la personalización de la enseñanza y la adquisición efectiva de hábitos y rutinas de autonomía y socialización, que serán fundamentales en futuros aprendizajes.

Nuestra filosofía es que

queremos colaborar en la formación integral de los niños mediante la transmisión de valores propios del humanismo cristiano, potenciando el desarrollo en todas sus dimensiones: biológica, afectiva, social y espiritual, por lo que nuestro día se llena de cantos, juegos, oraciones, estimulación temprana en habla, motor grueso y fino, conceptos y destrezas, español –inglés, comedor, guardería… además de escuela para padres.

Guardería de las Teatinas en LindavistaComo vemos, no se distingue mucho de otros jardines, la diferencia la hace el querer educar y formar en los valores humanos en referencia constante a Cristo y al Evangelio; querer prolongar la presencia de Madre Úrsula a través del tiempo, compartiendo con las familias la felicidad, la paz, la alegría con que Dios, por medio de Madre Úrsula nos ha bendecido. ¿Cristalizamos el carisma de vivir sin más regla que el amor? Al menos lo intentamos con alegría. Somos Comunidad Educativa e integrada con padres, alumnos y colaboradores, formando un equipo unido por unos ideales comunes que buscan las formas más adecuadas para insertarse en dicha comunidad, transformarla y hacerla más humana y fraterna.
¡Gracias, Señor, por cuarenta años de camino. Y por celebrarlos con tanto gozo!
Religiosas Teatinas de Lindavista

Sólo para niños (47)

Generalmente por estas fechas se percibe y se respira en el ambiente la temporada navideña, empezando por las preposadas, luego las posadas y enseguida la tan añorada Navidad, que nos hace olvidar por un momento los problemas económicos, los disgustos familiares o con los amigos, en este tiempo de apapacharnos física y mentalmente.
Hay que recordar que después de la Navidad nos cuesta trabajo dejar ese momento de felicidad y lo revivimos con el festejo de fin de año y de pilón con la llegada de los Reyes Magos.
Después de todo este torrente de festejos y sueños, nos damos cuenta que muchas veces seguimos siendo los mismos, es decir, el Niño Jesús no encontró en nuestro corazón aquel portalito donde nacer o, si lo encontró, ya estaba ocupado por los regalos que dejó Santa Claus.
Parte del problema está en la forma de cómo nos preparamos para el nacimiento del Niño Jesús: El Adviento significa preparación, es disponer el espíritu para la llegada del Gran Amor: Dios hecho Hombre.
Sagrada Familia

Navidad

Si tienes tristeza, alégrate:
la Navidad es Gozo.
Si tienes enemigos, reconcíliate:
la Navidad es Paz.
Si tienes amigos, búscalos:
la Navidad es Encuentro.
Si tienes pobres a tu lado, ayúdalos:
la Navidad es Don.
Si tienes soberbia, sepúltala:
la Navidad es Humildad.
Si tienes deudas, págalas:
la Navidad es Gracia.
Si tienes errores, reflexiona:
la Navidad es Verdad.
Si tienes odio, olvídalo:
la Navidad es Amor.

La Palabra de Dios y los Apóstoles nos dicen qué cualidades deben tener nuestros regalos

Sin egoísmo

San Pablo nos dice estas palabras:

«En todo les he enseñado que es así como se debe trabajar a fin de tener también para ayudar a los necesitado, recordando las palabras del Señor Jesús, que dijo:

“Hay mayor felicidad en dar que recibir”.» (Hch 20,35)

Con responsabilidad

Se nos recuerda la responsabilidad de los dones, talentos y habilidades con las cuales Dios nos ha dotado.

«Ya que cada uno ha recibido, algún don espiritual, úsenlo para el bien de los demás: hagan fructificar las diferentes gracias que Dios repartió entre ustedes.» (1 Pe 4, 10)

Con generosidad

La Biblia dice qué premio reciben los que dan generosamente. Además fíjense:

«Quien siembra con mezquindad cosechará con mezquindad, y quien hace siembras generosas, generosas cosechas tendrá.» (2 Co 9, 6)

El premio no es necesariamente material; el pago que recibimos es en sentimientos de satisfacción y de felicidad.

Con alegría

Pablo nos recuerda el interés que Jesús puso, para que nuestro dar fuera con alegría.

«Cada uno dé según lo decidió personalmente y no de mala gana o a fuerza, pues Dios ama al que da con alegría.» (2 Co 9, 7)

Dios bendice al que da sin interés

En el sermón de la montaña, Jesús nos dice que dando es como nos enriquecemos.

«Den y se les dará. Pues con la medida que midan serán medidos.» (Lc 6,38)

Dar juguetes o ropa que estén en buen estado a gente necesitada. Aprende a desprenderte de ti mismo o de algo, para que experimentes la alegría de dar.

¿Qué regalar?

Los regalos que expresan los ideales cristianos.

Tiempo

Es el regalo más precioso que puedes dar. Regalar tu tiempo (unas horas para acompañar a tus abuelos), hacer una llamada…, platicar con alguien…, visitar a una persona que está sola.
Ayuda a la comunidad de tu parroquia en alguna tarea o servicio. Ayudando a las misiones por ejemplo.
Regala lo que sabes hacer… comparte y enseña lo que sabes. Usa tus habilidades (dibujar, tocar un instrumento, etc.) para hacer a alguien feliz.

Navidad con maría

En estas fiestas Navideñas no podemos olvidar a María, porque ella tiene un lugar muy importante cerca de Jesús. Ella es la Madre, ella es también madre nuestra y modelo de todas nuestras formas y actitudes al acercarnos al Señor.
A la Virgen Santísima nos podemos acercar con amor y confianza y pedirle nos dé una actitud acertada en estas celebraciones que significan tanto en nuestra Salvación.
Con todo mi cariño. Martha.

Evangelización y Catequesis (47)

Evangelización y Catequesis, banner 47

El Adviento del Señor Jesús. La espera en la alegría y en la Justicia

Estimados hermanos en la fe de nuestro Señor Jesucristo: con la gracia de Dios estamos en el umbral de un nuevo Año Litúrgico dentro de la Iglesia Católica. Ante todo, es necesario estar agradecidos con nuestro buen Dios que nos regala nuevas oportunidades para crecer en el amor y en el perdón hacia el prójimo, entendido éste como el que tenemos más próximo, llámese papá, mamá, esposo, esposa, hijo o hija; en fin, todo aquél que más necesita de nuestro apoyo y atención. Pues bien, éste es el momento para levantar nuestro rostro hacia Dios y decirle: “aquí estoy, Señor. Me has llamado a ser tu hijo y quiero hacerlo de una manera digna como lo fue Jesús cumpliendo la misión que tú le encomendaste”.

Recordemos muy brevemente qué es el adviento y qué significa para nosotros como cristianos: proviene de la palabra latina adventus y hace referencia a la venida de un personaje famoso y de mucho renombre; en nuestro caso corresponde a la persona de Jesús que ciertamente ya vino a los hombres, nos dio su mensaje de amor, cumplió la voluntad del Padre y nos enseñó cómo llegar hasta Él. Ahora estamos en la espera de su Segunda Venida, es decir, en su plenitud y, en cierto modo, estamos celebrando año con año la expectativa de un renacimiento del Niño Jesús en la Navidad en cada uno de los hombres y mujeres que poblamos este mundo.

Tiempo de Adviento, como hemos mencionado en otras ocasiones no es simplemente el “recordar” acontecimientos de salvación que se dieron en la historia hace siglos desde tiempos de los profetas y del mismo Jesús, sino más bien es conmemorar y hacer presentes en nuestra historia esos mismos hechos salvíficos que redundan en beneficio propio.

Como en otras ocasiones, acudamos a nuestras fuentes bíblicas para asentar nuestra reflexión.

La venida de Cristo fue anunciada por los profetas, señalada por el Precursor y realizada por la Virgen; tres son, entonces, las figuras centrales del Adviento: Isaías, Juan Bautista y María.

Durante el Adviento, tiempo de esperanza y de preparación, se lee el libro de Isaías. Isaías es el guía espiritual del “resto” de Israel, entendiendo como “resto” el pequeño grupo del pueblo de Israel que permaneció fiel a su Dios Yahvé. Como profeta, Isaías tuvo experiencia de la justicia de Dios y de la injusticia de los poderosos y mantuvo la esperanza del pueblo de Dios, al anunciar que vendría un reinado de paz, justicia y felicidad.

San Juan BautistaContinuador del mensaje profético de Isaías es Juan Bautista, el precursor. Fortalecido por el Espíritu, vivió en el desierto hasta el día del Adviento de Yahvé a Israel. Su misión es preceder al Señor y dar testimonio de la luz a un mundo que vivía en las tinieblas.

El final de este tiempo está referido a María, la madre de Jesús, que vivió intensamente el Adviento durante los nueve meses de gestación del Salvador en su seno. En tanto que Isaías anuncia ocho siglos antes el nacimiento del Salvador, y el Bautista lo señala en medio del pueblo, María lo entrega. Es bendita por ser madre, y lo es “entre todas las mujeres” por aceptar plenamente el Espíritu de Dios. El reinado de su hijo Jesús no tendrá fin.

Particularmente se acentúa en la Biblia la espera del pueblo judío, al marcar una clara dirección hacia el día del Señor, día en que el pueblo iba a ser liberado de sus opresores romanos.

Reflexionemos ahora un poco sobre la realidad que vive nuestro mundo de hoy que a final de cuentas sigue bajo la opresión aunque de otra índole. El mundo en el que vivimos, nuestro querido mundo, ya no invita a expectativas como la de Jesús y su Dios. Sus esperanzas son de corto alcance. Se tienen que sustentar en la salud, el dinero, el ocio y la familia.

En medio de las idas y venidas diarias, nuestro cristianismo no espera verdaderamente al Hijo, y el mundo espera más bien el próximo puente festivo. En un mundo tan absurdo y tan superficial, lo único verdaderamente importante consiste en pensar dónde pasaremos las próximas vacaciones, eso sí que vale la pena esperar. ¿Ustedes no piensan lo mismo?

En nuestra sociedad mexicana y en general en la gran mayoría de las sociedades del mundo se está viviendo una gran impotencia, indiferencia y desesperanza frente al crecimiento de los problemas sociales, personales, familiares, de la falta de un trabajo digno y de la falta de seguridad gracias a que las grandes potencias y gobiernos quieren “asegurar” sus propios intereses propiciando crisis financieras y por qué no… hasta nuevas enfermedades. Cada día vemos más escenas de miseria, de violencia, de irresponsabilidad humana, hasta parece que tenemos como tarea a corto plazo acabar con nosotros mismos. Hace poco escuché que el peor enemigo del hombre es el hombre mismo y tienen mucha razón quienes lo dijeron, ya que con nuestras irresponsabilidades como género humano estamos propiciando el fin de los recursos que Dios nos encomendó administrar.

Por otro lado, somos capaces de cenar viendo al mismo tiempo en televisión imágenes de niños muriéndose de hambre, imágenes de inmigrantes maltratados, imágenes de gente enferma, secuestros, terrorismo, etc… Y la mayoría de las veces decimos: “no está en nuestras manos hacer algo”; o también: “está fuera de nuestro alcance ayudarlos”… ¿Eso será cierto? Optamos por ignorar la realidad: ya que nos parece imposible esperar un cambio de esta realidad o trabajar para que se lleve a cabo. Lo que más vemos en la televisión y demás medios de comunicación es una carrera loca por el poder político, social y económico. En este mundo parece que solo se puede vencer ganando dinero, prestigio y poder o morir; se corre el riesgo de perder la esperanza de vivir, pues con frecuencia somos huérfanos “del verdadero amor que llena de sentido y de alegría la vida.”

Hablando de la esperanza cristiana nos damos cuenta que nuestro pueblo tiene la gran esperanza de que el mundo va a cambiar algún día, pero vemos con tristeza y muchas veces con enojo que los acomodados viven únicamente pendientes de la esperanza cifrada en el dinero, el poder, la comodidad, etc. Los pobres y marginados esperan siempre una sociedad nueva, un reparto de bienes y de oportunidades, un reino de Dios con libertad y justicia… La persona que espera de verdad tiene confianza en el cumplimiento de las promesas de Dios.

Jesús esperó activamente la venida del reino. Y, porque esperaba, encontró lo esperado: una nueva vida de resucitado. El cristiano debe esperar, al modo de Jesús, la plenitud del Reino, a pesar de los fracasos, de los “signos” catastróficos, de “lo que se nos viene encima”.

Es por eso, que la esperanza en el sentido cristiano es siempre una esperanza viva y activa. No se trata de una simple solidaridad hacia el otro, sino de actuar a favor del otro: “El amor a Dios y el amor al prójimo”, que es el resumen del mensaje y de la vida de Jesús entre nosotros y con nosotros.

Así es hermanos, Adviento es el tiempo ideal para renovar nuestro propio empeño personal y comunitario en la realización de un mundo mejor que el que estamos viviendo actualmente. Los invito a vivir este tiempo de Adviento con “obras de caridad, porque la esperanza como la fe, se demuestran con el amor”.

Haciendo esto, estaremos predisponiéndonos a preparar un corazón de piedra en un corazón libre de orgullo y soberbia donde Jesús encuentre el lugar propicio para renacer y desde ahí generar las actitudes de amor y perdón que tanta falta hacen en nuestro mundo y sociedad de hoy.

No nos dejemos deslumbrar por la iluminación de calles y plazas en estos días, no nos dejemos aturdir por los reclamos machacones al consumo. Vivir en cristiano el Adviento comporta despertar nuestra alegría y nuestra esperanza, pero también vivir con atención y vigilancia ante la venida presente y futura del Señor Jesús.

El auténtico Adviento procede del interior. Del interior del corazón creyente del hombre y, sobre todo, de la hondura del amor de Dios. Debemos preparar el camino a su Amor y descubrir formas nuevas que nos pongan en disposición de recibir “al Salvador que nos envía Dios”. De nuevo volverá a tener vigencia y sentido este bello deseo y esta oración:

“Ven, Señor Jesús”.

Santos Teatinos (47)

Lorenzo Scúpoli y el combate espiritual

Santos Teatinos, banner 47

La confianza en Dios mediante la desconfianza de sí mismo

Amigos de Teatinos en México:
En el número anterior Scúpoli, en El Combate nos enseñó y nos invitó a desconfiar de nosotros mismos. En consecuencia, también nos enseñó a confiar cada vez más en Dios.

Y es que lo anterior es como un círculo virtuoso, a mayor desconfianza de sí mismo, mayor confianza en Dios; sin embargo, es un estado o condición a la que, si deseamos llegar, es necesario pedirla a Dios. Él da esa desconfianza de sí, a sus amigos, a través de santas inspiraciones… pero a veces, también a través de duras pruebas, así como tampoco podrían faltar violentas tentaciones que incluso podrían parecernos insuperables. Es por eso que Scúpoli nos propone cuatro medios para alcanzar la desconfianza de nosotros mismos, siempre, por supuesto, con la ayuda de Dios:

  • Primero:
    Hay que conocer y considerar tu propia nada; y la pregunta es cómo, si hoy día los psicólogos, educadores y pedagogos nos hablan de la autovaloración y la autoestima.
    En realidad son ideas y principios que no se contraponen, pues, si bien es cierto que al autoconocerse cada quien es capaz de descubrirse valioso y con cualidades personales, también es cierto que los dones que poseemos son dados por Dios, por un lado, y por otro, la superación de las dificultades que se nos presentan en la vida, las enfrentamos gracias a la fortaleza con la que Dios nos anima y por él somos capaces de afrontarlas y vencerlas.
    Así, Dios nos ayuda a entrar en su reino, pero también a pregustarlo ya desde la vida presente.
  • Segundo:
    Pedir dicha desconfianza de nosotros mismos con ferviente y humilde oración al Señor, ya que es don suyo.
    Lo anterior implica, en consecuencia dos cosas: primero autoconocimiento de la propia limitación y, segundo, la humildad necesaria para pedir eso que necesitamos y que sea dada o concedida por el Señor, quien solamente puede otorgarla.
    No hay que desesperarse. Es preciso también, saber que el don pedido será concedido. No sabemos cuándo, pero será concedido sin lugar a dudas. Por tanto, ser paciente, es también una actitud necesaria.
  • Tercero:
    También ayuda acostumbrarse a tener miedo de sí mismo, de la propia forma de pensar, pues hay que recordar nuestra constante inclinación al pecado, al igual que nuestra casi constante falta de resistencia al mismo. Tener miedo de sí, puede no resultar fácil, pues más que humildes, tendemos a ser soberbios y engreídos, pero para este paso, ayuda considerar, nuevamente, nuestra propia nada.
  • Cuarto:
    En el intento de la desconfianza de nosotros mismos, para confiar cada vez más en Dios, no es raro el fracaso –así que no hay que desesperarse, si caemos, es porque seguramente vamos avanzando–.
    En consecuencia, las caídas que podamos sufrir –y que seguramente sufriremos– debemos aprovecharlas para adentrarnos en la consideración de nuestra gran debilidad y pequeñez, y de la gran necesidad que tenemos de Dios.
    Es válido considerar, incluso, que Dios permitió la caída, para ejercitarnos más en la humildad, para fortalecernos más en el intento de levantarnos, para permitirnos nuevamente experimentar su amor hacia cada uno de nosotros.

Advierte Scúpoli que:

«es necesario el conocimiento de sí mismo»

como lo hemos apuntado líneas arriba. Y añade que es

«un conocimiento que la bondad de Dios concede ordinariamente a los soberbios y presuntuosos, a través de sus caídas… para que aprendan a desconfiar totalmente de sí mismos».

Y es que la bondad de Dios –continúa diciendo–

«permite que el hombre caiga más o menos, según sea mayor o menor su soberbia o su propia reputación, de tal modo que donde se encontrara la mínima presunción, como fue el caso de la Virgen María, no habría la más mínima caída.»

Santísima Trinidad

Así pues, he aquí la importancia de conocerse a sí mismo, para poder desconfiar de sí, y confiar más plenamente en Dios. La tarea, a partir de ahora, es emprender el autoconocimiento necesario, unido a la oración para pedir a Dios la humildad que nos permita reconocer que sólo podemos vencer y superar las vicisitudes de esta vida, apartándonos del pecado que nos daña, con la ayuda y la confianza plena en Dios.

Nos encontraremos, queridos lectores, en el siguiente número de nuestro boletín para hablar acerca de la confianza plena en Dios, cómo adquirirla, y del mucho bien que hace en nuestras vidas.

Unidos en oración.
Hno. Ernesto Aké Trujillo, C. R.